Con el Castigo NO basta - Juan U. Rivas Fdez

Juan Ubaldo Rivas Fernández
Psicoterapeuta. Mediador. Personal laboral en Servicios Sociales.

Tras la lectura del artículo “Depende de quién te toque”, publicado en el Diagonal 111 (jueves 22 oct. 2009) en este necesario espacio sobre la utilidad del trabajo social, me surgen varias preguntas que me gustaría exponer aquí. Quiero contribuir a este debate con el objeto de analizar la problemática de la violencia de género y posibilite abordajes que ayuden a la resolución de esta lacra social.

La Ley Integral contra la Violencia de Género, los programas de atención para víctimas y las campañas publicitarias han aportado avances determinantes como la visibilización pública de un problema antes considerado como privado, la sensibilización social contra la discriminación histórica de la mujer y el castigo a los agresores que cometen un delito antes banalizado. Pero también conllevan sombras importantes. ¿Por qué no están consiguiendo que se reduzca el número de mujeres asesinadas?

La Ley centra las soluciones en el castigo al agresor. Desde las instituciones apenas se ofrecen recursos para prevenir el maltrato. Ni se contempla la rehabilitación de los maltratadores por considerarla imposible (se suele decir que si un maltratador acepta someterse a tratamiento, lo hace para engañar a las instituciones).Se deja indefensos a los hijos en los procesos judiciales y expuestos a dolorosas manipulaciones por sus padres (y sus abogados) para conseguir su custodia. Y, sutilmente, contribuye al mantenimiento de la relación entre géneros tradicional del patriarcado.
El actual abordaje del problema establece una dicotomía, hombre maltratador/mujer víctima, que mantiene en el ideario colectivo la oposición entre géneros propia del patriarcado: los hombres dominan y las mujeres asumen ese dominio. ¿No existen en nuestra sociedad mujeres poderosas en base a valores tradicionalmente masculinos y hombres que se dedican al cuidado de otras personas desde un rol tradicionalmente femenino?
El problema es que se parte de una generalización del concepto de maltrato a todo conflicto de pareja y, además, se califica como unidireccional. ¿Es siempre la mujer la receptora de violencia en toda relación de pareja conflictiva? ¿Es una norma que la mujer esté siempre en una posición de inferioridad? ¿Cabe la posibilidad de hombres-víctima y mujeres-maltratantes? El conflicto es parte de la vida y su resolución causa sufrimiento, pero no siempre se puede hablar de que haya maltrato, no siempre se puede hablar de violencia unidireccional. Existe también el maltrato mutuo. Y relaciones de pareja conflictivas.
El origen del maltrato no está únicamente en el patriarcado. Sin negar su influencia, existen múltiples variables propias de la complejidad de las relaciones de pareja. La expectativa sobre la pareja, como generadora exclusiva de felicidad, descuidando otras relaciones; el modelo de familia nuclear cerrada al exterior; la concepción católica del matrimonio como sacramento; el mito del amor eterno; el estigma del divorcio como fracaso personal; las carencias afectivas y la deficiente educación emocional; la injerencia de las familias de origen; adicciones; psicopatologías, etc.

Tenemos que acercarnos a los problemas desde una perspectiva multidimensional. La intervención ha de particularizarse según las características únicas de cada relación. Nos encontramos con parejas donde hay conflictos o maltrato incipiente, o mujeres que no quieren denunciar, o que, tras denunciar, regresan con su pareja. Desde el trabajo social hay que ofrecer tratamientos para reequilibrar esas parejas; fomentar la comunicación no violenta entre ellos; prevenir las agresiones rompiendo el ciclo de la violencia y concienciarles para una adecuada educación afectiva de sus hijos. Desde los juzgados habría que derivar los casos de mujeres que regresan con sus maltratadores a programas de intervención psicosocial. No podemos abandonar a estas mujeres y negarles la ayuda porque no opten por la separación.
Hay que desmontar el mito de que la terapia de pareja es sólo para unir y reconstruir la relación en común. Una terapia es un espacio abierto que puede servir también para elaborar una separación; posibilita la escucha de las necesidades de cada uno, la gestión de sentimientos negativos y la aceptación de un deterioro irreversible en la relación. El terapeuta que trabaja desde la institución pública se convierte en un elemento de control que impide la comisión de actos violentos. La terapia supone un espacio común donde los dos se sienten escuchados y no permite que el hombre se sienta abandonado, olvidado y calificado como “malo” por el sistema.
Nunca se podrá atajar este problema sin trabajar con los hombres. Sin ayudarles a elaborar sus emociones y a descartar la violencia como solución a los problemas. La agresión es la respuesta más primitiva y propia de quien no dispone de habilidades de relación interpersonal ni de resolución de conflictos. Herencia de la sociedad patriarcal que legitima el uso de la fuerza física del hombre y le niega su mundo emocional. Una forma de hacer tambalear al patriarcado es reeducando a los hombres en la emocionalidad y las relaciones afectivas con otras personas.
Pero el principal error de la ley es la prohibición injustificada de la Mediación en caso de existir denuncia de violencia de género. Curiosamente, la misma ley no prohíbe la conciliación o que los cónyuges presenten un acuerdo de separación pactado entre ellos. ¿Ha sido la Mediación vetada desde un desconocimiento de esta técnica de resolución de conflictos?¿Están equivocados los juzgados de Argentina, Canadá, EE. UU. o Reino Unido, donde sí se ofrece esta posibilidad?
Sin la mediación se imposibilita una vía para interrumpir situaciones de maltrato. No es una técnica válida para todos los casos. Lo primero porque es voluntaria. Y lo segundo porque está contraindicada en casos de claro desequilibrio entre las partes. Los mediadores están formados para valorar estos supuestos y descartar la negociación si no hay garantías de que los acuerdos estén basados en la libre voluntad de los participantes.
La mediación facilita una mejor gestión de sentimientos (ira, rabia, frustración) que suelen acompañar a las separaciones. Supone una solución creativa y ajustada a la especificidad de cada relación al devolver el protagonismo a los miembros de la pareja. Son ellos los que deciden las condiciones de su separación y no personas ajenas. Por ello disminuye los casos de impago de pensiones de alimentos, incumplimiento del régimen de visitas, previene nuevos actos de violencia y aísla a los hijos del proceso de separación, permitiendo que puedan relacionarse con ambos tras la separación.
La vía penal es necesaria para los delitos cometidos contra la integridad física y moral de las mujeres, pero no puede ser la única. La intervención social debe procurar una construcción social de las relaciones de igualdad entre hombres y mujeres; prevención de la violencia; comunicación pacífica; y garantizar una buena maternidad/paternidad que sirva de modelo afectivo y relacional no violento a las generaciones futuras.

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Parejas que discuten en TV - Ni contigo ni sin ti.

Entrevista concedida por PSICOACT S.L. al periódico 20 minutos.

7 de septiembre 2009

Teniendo en cuenta que en la ficción las cosas tienden a exagerarse ¿Realmente hay parejas que se odian y se quieren a la vez? ¿Por qué?

En nuestra experiencia clínica observamos parejas con relaciones disfuncionales en las que aparecen discusiones que hacen pensar que existen ambos sentimientos (amor y odio) y en las que consecuentemente las discusiones se producen con mucha asiduidad, haciendo muy difícil y dolorosa la convivencia.
Analizando cada caso y situación en particular, encontramos que hay parejas en las que el sentimiento predominante es negativo (odio, rencor, dolor, sufrimiento,...) y que permanecen juntas o bien, por factores externos a la relación (las familias de origen, el qué dirán, el bienestar económico, por los hijos, etc.) o bien, permanecen juntos en un impasse relacional en el que los dos confían en ganar la batalla al otro, pero en el que ninguno de los dos vence realmente nunca (parejas muy simétricas más interesadas en ganar la batalla al otro que en los daños colaterales que esto implica).

También encontramos parejas en las que existen realmente sentimientos positivos de amor y respeto hacia el otro (menos reflejadas en este tipo de series televisivas) pero en las que hubo en algún momento por parte de uno o de ambos miembros de la pareja, alguna situación que produjo mucho sufrimiento al otro y que les resulta difícil perdonar o pasar por alto. En estos casos, la Terapia de pareja obtiene mejores resultados, ya que aunque se hayan hecho mucho daño el uno al otro, los dos tienen motivos para bajar las armas y evolucionar como pareja a una situación de mayor confort para ambos.




Los conflictos de pareja que vemos en televisión ¿son los que tiene una pareja al uso?

En la línea de lo anteriormente expuesto, sí podemos decir que en la vida real observamos el mismo tipo de conflictos y de golpes relacionales entre los miembros de la pareja.

¿Son enfermizas este tipo de relaciones?

Establecer cuándo una relación es patológica, no es fácil, pero desde luego, son muy dolorosas y repercuten en la salud mental de los miembros de la pareja, como factor protector cuando las cosas van bien y como desencadenante de patologías en parejas disfuncionales como las que describes; sobretodo vemos relación con patologías del estado de ánimo (depresión, distimia,...) y algunos trastornos de ansiedad.

En la vida real, ¿tienen los finales felices que vemos en la pequeña pantalla?

Existen parejas capaces de resolver sus conflictos relacionales y como decía antes evolucionar a un estado de mayor confort para ambos; de hecho, la terapia de pareja obtiene resultados muy satisfactorios a este respecto, aunque una vez que el conflicto está presente, a la pareja por sí misma, suele resultarle muy complicado llegar a dar este paso hacia la resolución.

Algunas personas piensan que poner este tipo de contenidos en televisión promociona que para quererse hay que gritarse o insultarse. ¿Qué opina al respecto?

Estoy bastante de acuerdo con que ofrecer en un medio tan divulgativo como la TV la imagen de que lo “normal” es relacionarse con el otro de esa forma tan negativa (sin respeto, a través del insulto, etc) no es algo que promocione la salud relacional en pareja. Todas las parejas discuten, pero NO TODAS lo hacen perdiéndose el respeto o utilizando la ruptura como arma en el conflicto, etc. Sería muy positivo ofrecer modelos relacionales en los que la pareja fuera capaz de resolver sus diferencias negociando desde el cariño, aunque posiblemente eso venda menos.

Si eres tan amable dime el cargo de la persona que responde y el nombre de la empresa para poder citaros en el periódico. Muchas gracias por vuestra atención.

Les ha atendido:

Blanca Armijo Núñez
Psicóloga y Psicoterapeuta de Familia y Pareja
PSICOACT. Sistema de Salud Integral y Psicoterapia.

916301409

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UN RITUAL PARA LA FAMILIA DEL ADOLESCENTE

Este artículo recoge los aspectos más importantes de un trabajo sobre los rituales en el mundo y su aplicación como herramienta preventiva y terapéutica. Hemos conservado la redacción original que pretende ser la base para un libro de ayuda dirigido a las familias, con la idea de que fueran los propios padres los que confeccionaran y aplicaran el ritual en su familia nuclear.

Nuestras inquietudes...

Una familia se enfrenta constantemente a las exigencias de su entorno y a aquellas que le plantea su propia evolución como grupo. Uno de los cambios que requieren más flexibilidad por parte de todo el sistema familiar es la llegada de los hijos a la adolescencia; esta etapa es temida tanto por los padres como por los chicos en nuestra sociedad y al mismo tiempo, nos ofrece una oportunidad de crecimiento y desarrollo como individuos y como familia.

En otras culturas, la adolescencia no es vista como un momento crítico, conflictivo y negativo, sino como un reto hacia un momento evolutivo superior. Los rituales de paso o de iniciación que caracterizan a estas culturas ayudan en parte a darle a la adolescencia este significado esperanzador .

En nuestra cultura occidental no existen ritos de paso consensuados para esta etapa en la que surgen tantas dificultades. Por ello, nosotras nos proponemos a partir de la revisión de rituales de otras culturas, entresacar aquellos elementos clave que pueden servir de guía a las familias occidentales para crear su propio ritual de paso adaptado a su idiosincrasia cultural, familiar e individual.
Los cambios en los hábitos y la forma de comportarse del hijo así como las nuevas exigencias que plantea a sus padres son algunos indicios que apuntan la llegada a la adolescencia. El descubrimiento de que el hijo ya no es un niño, aunque tampoco es un adulto, lleva a padres e hijos a no saber cómo dirigirse al otro, y en consecuencia a sentirse incomprendidos y confusos.

Pensamos que las familias pueden emplear sus propios recursos para llevar a cabo esta transición. Esta guía podría ser útil para ayudar a los padres a hacer un mejor uso de estos recursos y orientarles en la tarea de superar con éxito el reto de la Adolescencia y/o para el terapeuta sistémico que se enfrenta a la tarea de acompañar a una familia en esta transición.

Los Rituales en la Adolescencia

Una de las tareas principales de la adolescencia consiste en desarrollar una identidad propia, diferente de la de la familia de origen y lograr la independencia aunque siempre en conexión con la familia. La adolescencia, en términos generales, se considera como la etapa que se produce entre la niñez y la adultez: no es niño ni adulto, esto pone de relieve el carácter paradógico de esta etapa, la confusión y la ambigüedad en la que la familia y el adolescente se ven inmersos. Además, las “reglas” que hasta ahora funcionaban, se cuestionan y hay un cambio de expectativas a medida que el sistema familiar se va adaptando a esta nueva etapa.
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El adolescente empieza a responsabilizarse de sus actos y a tener derechos a la hora de tomar algunas decisiones pero al mismo tiempo necesita una supervisión por parte de los adultos con unos límites claros. Además, en nuestra cultura occidental, hasta que el chico/a no llega a la mayoría de edad, no se constata que socialmente tenga más derechos y es la familia la que va marcando la progresiva autonomización del joven.

Si bien es cierto que el inicio de la adolescencia está marcado por la llegada de la pubertad y los cambios físicos que ello conlleva, es difícil marcar un final para esta etapa; los adolescentes, cada vez pasan más tiempo dependiendo de sus padres (al menos en lo económico) y sin embargo, ha habido un incremento en nuestros días de la libertad que se concede a los jóvenes para realizar actividades fuera de la supervisión parental, de este modo, la definición de la adolescencia depende menos de la cronología y más de los significados que le atribuyen el individuo, la familia, la subcultura y el sistema social en su conjunto. Esto aumenta la ambigüedad y confusión sobre las definiciones y expectativas de esta etapa.

La concepción que tiene la familia sobre la adolescencia, no sólo depende de la sociedad en la que está inmersa, las historias individuales e intergeneracionales son factores determinantes, así algunos padres pueden desear mantener o cortar con los valores y estilos con los que fueron educados, los que prefieren trasmitir los valores que ellos vivieron, pueden descubrir que en la sociedad actual no son útiles y los que prefieren cortar con lo anterior, pueden no tener modelos para guiarse, lo que complica la tarea a la que se enfrentan.

En muchas culturas, la independencia mutua de los hijos y los padres se realiza con la ayuda de una ceremonia que define al hijo como un adulto nuevo, estos ritos de iniciación le dan al adolescente un nuevo status y exigen que los padres lo traten de forma diferente desde ese momento. En la cultura occidental, no existe un ritual reconocible (ni religioso ni pagano) que marque la transición, este es el motivo de nuestro trabajo, como hemos comentado en la introducción.

Rituales en el mundo

Desde épocas ancestrales, diferentes culturas se han preocupado por la iniciación del joven en la etapa adulta. Este pasaje está siempre acompañado de ritos. Una serie de actos hechos en soledad, lejos de las familias y con una alta cuota de desafío o de reto. Suelen ser más o menos dolorosos y son definidos colectivamente por cada sociedad. Cortes en la piel, cacerías, expediciones solitarias o el beber alguna droga, son algunos de los posibles símbolos que conforman este repertorio, así como los rituales de la adolescencia de los sesenta que utilizaron los viajes, como expresión de esa búsqueda.

Los ritos resultan una preparación para el adolescente, en esa etapa la presencia de los iniciadores adultos es fundamental. En ellos la comunidad delega la función de instrucción, de acompañamiento y de garantía del cumplimiento del ritual que asegurará la transmisión de los valores que esa comunidad quiera de alguna manera mantener. El ritual suele llevar implícita una marca corporal que lo identifica. Una vez que éste se lleva a cabo, los jóvenes vuelven portando una nueva identidad y son reconocidos como nuevos hombres responsables e integrados en la vida cultural.

Toda comunidad necesita siempre institucionalizar sus crisis de pasaje y para ello genera ritos particulares. Sin embargo, como veremos, la edad a la que se realiza este ritual varia en cada cultura y suele estar marcada por el comienzo de la pubertad social mas que de la pubertad fisiológica.

· Rituales en culturas indígenas.

El joven sioux, entre los doce y catorce años debía convertirse en un cazador y guerrero. Pero antes cumplía tres etapas: en la primera, de niño, el padre lo proveía de un pequeño arco y flecha, con los cuales traía en algún momento su primera presa lo que era objeto de grandes agasajos por su familia; en la segunda etapa, ya cerca de los diez años, se entrenaba con un arco mucho más grande, con el cual cazaba un venado; ya adolescente, en la tercera etapa, salía a cazar con las armas verdaderas un bisonte. Si volvía con la presa, se había convertido en un adulto.
En algunas tribus, como los indios thomson, la ceremonia de los varones va a depender de la profesión. Cada adolescente sueña con una flecha, una canoa o una mujer entre los doce y los dieciséis años y a partir de ese día se inicia la ceremonia.

DOS EJEMPLOS DE RITOS DE PASO DE LOS SIOUX:

La imploración de una visión

El joven que desea implorar una visión pide la ayuda y los consejos de un hombre santo, que será su guía durante todo el ritual. El ritual comienza con una ceremonia de purificación. Primero el joven construye la tienda donde tendrá lugar, se hace humo con ayuda de piedras a las que se confiere un valor sagrado, los participantes sudan, cantan oraciones y fuman la pipa sagrada.

Después de la ceremonia, el muchacho se encamina junto con dos ayudantes a la cumbre de una montaña, portando la pipa sagrada preparada especialmente para este ritual. Por el camino, el muchacho llora sin cesar como una forma de mostrar al Gran Espíritu su humildad.

En la cumbre, los ayudantes colocan las varas en forma de cruz sobre las que se sostienen ofrendas. Después se van y el muchacho sube solo a la montaña con su pipa y su piel de bisonte (para resguardarse del frío durante la noche).

Durante tres o cuatro días, el joven ofrece oraciones al Gran Espíritu esperando recibir una señal de éste. No come ni bebe y se desplaza siguiendo el sendero en forma de cruz. La visión puede aparecer en forma de objeto, animal o fenómeno natural, aunque con frecuencia suele suceder durante el sueño. A través de la comprensión de estas visiones, el chico obtiene la sabiduría y el conocimiento que le convertirá con el tiempo en un hombre sabio, guía de su pueblo.

Preparación de la muchacha para los deberes de la mujer

Se realiza después del primer periodo menstrual con el fin de que la muchacha comprenda el significado de este cambio y sea instruida en las obligaciones que deberá cumplir a partir de entonces. El cambio es algo sagrado pues desde ese momento será como la Madre Tierra y podrá traer hijos. Pero durante el periodo de menstruación de cada mes deberá tener cuidado, pues su presencia puede quitar el poder a un hombre santo.

El ritual se celebra dentro de una tienda (fuera del campamento) donde la muchacha es purificada con ayuda del humo. En ocasiones, una mujer mayor conduce la ceremonia y le enseña las cosas que toda mujer debe saber. Después del ritual, la muchacha pasa a ser mujer y todo el pueblo lo celebra intercambiando regalos.

· Un Ritual de Vanatu (Isla de Pentecostés).

El ritual Vanuatu, “el Nagol” de la isla de Pentecostés es una forma tradicional de saltar; Vanuatu es uno de los países más tradicionales del Pacífico del sur, y las supersticiones siguen siendo una piedra angular de la cultura. El ritual tradicional consiste en lanzarse desde una torre de madera que alcanza 25 metros y desplomarse en la tierra, la muchedumbre rompe en aclamaciones. Cada año, varones de todas las edades realizan este salto atados a sus tobillos. El ritual es similar al bungee (como el puenting pero con la cuerda elástica) sólo que la cuerda es suficientemente larga como para que el zambullidor golpee su cuerpo contra el suelo, por lo que suele acabar con serias lesiones, que pueden llegar a ser muy graves o letales si tenemos en cuenta que no disponen en la isla de hospitales, medicinas...

Históricamente, la meta de un zambullidor era bendecir el suelo golpeando la tierra con la tapa de su cabeza; la bendición garantiza el suelo fértil para una cosecha generosa del ñame. Pero actualmente el ritual amplía su significado más allá de los ñames, es la base de la fundación de la sociedad tribal en Pentecostés. Cuando un muchacho está listo para el manhood, él prueba su valor saltando de la torre con los ancianos como testigos. Desde el suelo, la madre del muchacho aclama al objeto preferido de su niñez. Después de su primer salto, el objeto se lanza lejos, significando que él ya no es más un niño.

· Rituales en Tribus Africanas.

Entre los masaï, la circuncisión tiene lugar en los varones a partir del momento en que son lo bastante fuertes, es decir entre los doce y dieciséis años (a veces antes si los padres son ricos; si son pobres cuando disponen de medios para pagar la ceremonia). La circuncisión tiene lugar cada cuatro o cinco años y todos los que son circuncidados al mismo tiempo forman una clase de edad conocida por un nombre especial escogido por el jefe. En algunas tribus de masaï, un chico o una chica no pueden ser circuncidados si antes su padre no se ha sometido a una ceremonia llamada paso del seto, en virtud de la cual acepta convertirse en un anciano y llamarse en adelante el padre de (su hijo), cambiando por tanto de categoría social.

El ritual consiste en: 1º todos los candidatos se reúnen sin armas 2º se embadurnan de arcilla blanca, se les rasura la cabeza y se mata a un buey o carnero 3º al día siguiente cortan un árbol que las muchachas plantan ante la choza de cada candidato 4º se exponen al aire frío y se lavan con agua fría para insensibilizarse 5º el encargado de la operación corta el prepucio 6º permanecen encerrados cuatro días 7º salen e incordian a las chicas 8º se ciñen a la cabeza plumas de avestruz y una vez curados, cuando el pelo les crece lo suficiente para poder trenzarlo reciben el apelativo de il-muran (guerreros).

El ritual para las chicas se realiza del mismo modo pero una vez curadas, se les hace contraer matrimonio. A veces, después de la operación hay un gran banquete en el que participan los padres de los circuncidados y toda la vecindad.

· Rituales en Tribus Australianas.

Los rituales se realizan entre los diez y trece años. El primer acto consiste en la separación del medio anterior, mundo de las mujeres y de los niños. El joven es separado de forma violenta de su madre y recluido en la selva, en una cabaña especial, acompañada de tabúes de todo tipo, sobre todo alimenticios. Debe abandonar todos los juegos y deportes de su infancia. A continuación, se le instruye en los valores sociales y culturales de su tribu, para finalizar con una ceremonia religiosa y una mutilación especial (varía con las tribus: se extrae un diente, se practica una incisión en el pene, etc.) que hace al novicio para siempre idéntico a los miembros adultos del clan.

En algunas tribus, se le considera muerto y el ritual consiste en un debilitamiento corporal y mental que le hace perder toda memoria de su vida infantil. Después se le resucita y se le enseña a vivir de un modo distinto a como lo ha hecho durante su infancia. El novicio simula que no sabe andar ni comer, actúa como un recién nacido.

· Rituales en la actualidad.
Bar Mitzvah (Barra Mitzvah) y Bat Mitzvah (Palo Mitzvah)

Es el ritual utilizado por la comunidad judía para marcar el paso de la niñez a la edad adulta de un chico y una chica respectivamente. El "Bar Mitzvah" significa literalmente "hijo del mandamiento."
A partir de 13 años (12 para las muchachas), los niños están obligados a seguir los mandamientos. La ceremonia marca formalmente la asunción de esa obligación, junto con el derecho correspondiente a participar en la conducción de los servicios religiosos, a contar en un minyan (el número mínimo de gente necesaria para realizar ciertas partes de servicios religiosos), a atestiguar antes de ceremonias religiosas y a casarse. Por tanto, desde que el/la adolescente hace el Bar/Bat Mitzvah, están obligados a ser responsables y son tratados por la comunidad como adultos.

Durante los servicios del sábado, poco después el decimotercer cumpleaños del niño, el celebrante se llama hasta el Torah para que recite una bendición sobre la lectura semanal. Lo más común es que el celebrante aprenda una porción entera del haftarah, incluyendo su tradicional cante, y recite eso. En algunas congregaciones, el celebrante lee la porción semanal entera del torah, o conduce la parte del servicio, o conduce a la congregación en ciertos rezos importantes. El celebrante también puede hacer un discurso que comienza tradicionalmente con la frase "Hoy soy un hombre...". El padre del adolescente recita a su vez una oración en la que agradece a Dios haberle quitado la carga de ser responsable de los pecados del hijo.

En épocas modernas, el servicio religioso es seguido por una comida en la que participa la familia extensa y parte de la comunidad y que es a menudo tan opulenta como la recepción de una boda. En la práctica ortodoxa no permiten a las mujeres participar en servicios religiosos del mismo modo, por lo que el Bat Mitzvah de la adolescente se realiza de una manera mucho más sencilla. En otros movimientos del judaísmo, las muchachas hacen exactamente lo mismo que los muchachos.

Hubo un tiempo en el que la comunidad judía sustituyó el bar mitzvah por una confirmación a los 16 o 18 años considerando que los 13 eran una edad demasiado temprana para ver al chico como un adulto responsable, pero en la actualidad ha sido recuperado por la utilidad que aporta a las familias. Además, aunque el ritual permite el casamiento a la edad de 13 años, sólo se trata de la edad mínima para hacerlo, ya que, en el Talmud queda claro que la edad apropiada para el cumplimiento de los mandamientos son los 13, para la unión (boda) los 18 y para ganar el sustento los 20.

Si lo comparamos con la ley secular, encontramos que no está tan lejos de nuestras nociones modernas de la madurez de un niño. En la ley común anglo-americana, un niño de 14 años es bastante mayor asumir muchas de las responsabilidades de un adulto, incluyendo responsabilidad criminal mínima. En muchos estados, a los catorce años los jóvenes se pueden casar con consentimiento parental. Se permite a los niños de cualquier edad atestiguar en un juicio y también a los 14 pueden tomar decisiones respecto a la custodia en caso de divorcio de los padres.

En Latinoamérica... hemos encontrado que actualmente se ofrece a los adolescentes la posibilidad de celebrar una fiesta o realizar un viaje a la edad de 15 años para las chicas y 16 para los varones (en el caso de los varones, algunas familias optan por regalar un coche al joven o prestárselo desde ese momento). Son los propios adolescentes los que eligen el privilegio, de esta manera, los que optan por la fiesta invitan a sus amigos y celebran con ellos haber alcanzado la edad. Los que optan por el viaje, suelen visitar a algún familiar que vive en otro estado o realizar una escapada con las mujeres / hombres de la familia sin que los niños estén invitados.

En Italia... se celebra una fiesta en casa del chico que se inicia en esta nueva etapa, a la que los padres no están invitados. El hijo invita a sus amigos a una merienda en la que no están permitidas las bebidas alcohólicas.

En Bélgica... cuando el adolescente termina la etapa de enseñanza primaria, con doce años, se realiza una magnífica celebración laica junto con otros centenares de niños, en un gran teatro, que consiste en la representación de una obra y de piezas musicales en su honor y en un sencillo acto ritual de afirmación en los principios laicos humanos, civiles y democráticos. A continuación hay un acto en el Ayuntamiento, presidido por el concejal encargado, con discurso, felicitación individual, regalo y, eso sí, modesto, convite a cargo de la municipalidad. Es un rito de acceso a la edad juvenil, de confirmación de sus principios y de integración madura en la sociedad y en la comunidad humana. Es lo que llaman Fiesta de la Juventud Laica.

En España... aunque no suele realizarse ritual alguno, hace algún tiempo a los 18 años se hacía una fiesta a la que llamaban “la puesta de largo” sobretodo en el caso de las mujeres, que suponía la presentación en sociedad (la joven estaba ya en una edad “casadera” y a partir de ese momento podían pedir su mano) hemos sabido que en algunos círculos sociales de clase alta se sigue realizando esta fiesta (Cataluña por ejemplo) en todo caso, es un ritual que al realizarse a una edad tan tardía no sustituiría al que proponemos nosotras, porque como ya hemos comentado, a los 18 años, las leyes sociales ya cambian el status del adolescente (derecho al voto, derecho a poder entrar en discotecas, casinos... y responsabilidad civil equiparada a la del adulto).

Elementos comunes en los rituales del mundo.

Los puntos comunes que nosotras hemos encontrado en los distintos rituales analizados son los siguientes:

A) Siempre hay un intervalo de separación y aislamiento del joven para después regresar con su nueva identidad. Renuncia al estado anterior (baño, muerte y resurrección, humo,...).

B) El adolescente realiza una tarea que supone un reto para él (adaptado a la capacidad del chico) y le otorga su nueva identidad. El éxito personal es un logro para toda la comunidad y se celebra con júbilo.

C) Presencia de un adulto que guía el ritual (sacerdote, jefe, padre...)

D) Participación de la comunidad (o tribu) en una parte de la celebración y de los parientes más cercanos en otras.

E) El momento de realización del ritual está definido con anterioridad, puede ser por la edad del joven u otras demostraciones de madurez.

F) La comunidad trasmite sabiduría, secretos, valores y nuevas obligaciones al joven.

G) A partir de ese momento el chico adquiere Responsabilidades propias de un adulto.

H) En muchas culturas hay una marca indeleble en el joven que le distingue de su grupo anterior.

Un Ritual para la Familia

Debemos tener en cuenta que un ritual tiene varias fases y que cada una de ellas es tan importante como las demás (Fase de planificación, Fase de ejecución y Fase de integración o vuelta a la normalidad).

Los elementos comunes encontrados en los rituales revisados anteriormente nos orientan para sugerir algunas ideas que deben tenerse en cuenta a la hora de elaborar un ritual particular para cada familia. Lo mas importante es que la experiencia de llevar a cabo ese ritual adquiera un significado personal y profundo para la familia en su conjunto, así como para todos sus miembros. Este punto habrá que cuidarlo especialmente y una manera de hacerlo será, como veremos mas adelante, haciendo participes, no solo en la ejecución sino también en la planificación del ritual, a todos los miembros implicados directamente en el mismo (ambos padres e hijo adolescente).

· Nuestras sugerencias para crear un Ritual

Vamos a adaptar cada elemento clave encontrado en rituales de otras culturas a nuestra cultura occidental y así aportar sugerencias que pueden ser útiles para la elaboración de un ritual particular para una familia.

  • Siempre hay un intervalo de separación y aislamiento del joven para después regresar con su nueva identidad.
El objetivo de esta separación es que el adolescente experimente en soledad o con otros chicos/as de su edad el fin de un momento evolutivo anterior (infancia) y el comienzo de una nueva etapa vital (adolescencia). Este paso de niño a joven se marca mediante el distanciamiento físico entre padres e hijo, lo cual da tiempo a ambos para redefinir su relación con el otro y aceptar sus nuevas identidades.

El adolescente podría realizar un viaje para visitar a algún familiar o amigo, viaje que antes nunca había realizado solo y que supone trasladarse en algún medio de transporte (avión, tren, autocar...). El chico decidiría a quien visitar y se encargaría de los preparativos del viaje (compra de billetes, hacer la maleta o desenvolverse en la estación).

Otra sugerencia sería organizar una fiesta en casa de los padres, a la que estos no asistirían, y en la que el adolescente sería el anfitrión y por tanto se encargaría de todos los preparativos: por ejemplo, elaborar tarjetas de invitación, elegir sus invitados, preparar la comida, elegir la música, ordenar y limpiar la habitación... El día y la hora de esta celebración sería un asunto a negociar entre padres e hijo/a.

También el adolescente podría elegir ir de campamento con otros chicos de su misma edad. Este campamento será supervisado por un monitor perteneciente a alguna institución, sin que los padres traten de establecer contactos con el mismo, para conocer la situación de su hijo. En todo caso, será el hijo, quien si lo desea, establezca los contactos telefónicos con sus padres, aunque aconsejamos que estos sean los menos posibles. También recomendamos que la duración de este campamento sea lo más breve posible (tres o cuatro días) para que el ritual no se prolongue demasiado en el tiempo y no pierda efectividad.

  • El adolescente realiza una tarea que supone un reto para él y le otorga su nueva identidad.

En función del estilo de vida familiar y de las inquietudes del propio adolescente, entre los padres y el chico podrían decidir algún reto, que pudiera realizar el chico, acorde con los valores que priman en la familia. Por ejemplo, el reto podría ser una hazaña deportiva (participar en una maratón, una excursión por la montaña), creativo (trabajo manual, bricolaje, pintar su habitación, hacer un relato, cocinar algo para la familia...) o incluso religioso (hacer el camino de Santiago, un retiro espiritual). Los padres pueden proponer al chico varias de estas opciones teniendo en cuenta sus capacidades y gustos, y el chico puede decidir entre ellas aquella con la que más se identifique.

Para proponer las alternativas, los padres pueden pensar en aquellas cosas que no le han permitido hacer por ser demasiado pequeño, quizás el chico ya este preparado y sea un buen momento para permitírselas (por ejemplo, el padre puede dejarle que haga alguna chapuza en casa que antes no le permitía por resultar peligrosa para un niño pequeño). Lo importante es señalar que el chico ya no es un niño y puede comenzar a asumir nuevas responsabilidades.

  • Presencia de un adulto que guía el ritual.

En nuestro caso, el momento de ejecución del ritual va a ser señalado por los padres, quienes avisaran al chico con antelación suficiente cuando crean que ha llegado el momento. Pero será el adolescente quien tenga la ultima palabra y decida cuando esta preparado para realizar el ritual. Cuando el chico así lo indique, los padres presentaran varias alternativas al hijo que se podrán negociar con éste.

Delegando en el hijo la responsabilidad de decidir este momento, se consigue evitar que el chico se rebele a este ritual como imposición de sus padres y se le permite que asuma la responsabilidad del cambio. Al mismo tiempo, los padres trasmiten, mediante este aviso, la confianza hacia las capacidades del chico y le empujan a tomar una decisión.

Igual que para los padres puede ser difícil reconocer que ha llegado el momento y que su hijo ya no es un niño; también lo es para el chico abandonar este rol infantil. Todo cambio implica una perdida irremediable, pero también una ganancia. Así pues, este cambio supone la formación y el desarrollo de una nueva identidad para el chico hacia su progresiva autonomía como adulto y al mismo tiempo, una nueva etapa para los padres, que pueden disfrutar de una mayor independencia ahora que las responsabilidades están mas compartidas.

  • Participación de la comunidad en una parte de la celebración y de los parientes mas cercanos en otras.

Según el tipo de familia y la red social con la que cuenten, pueden elaborar un ritual en el que participe mas o menos la comunidad o la familia extensa. Por ejemplo, si la familia posee valores religiosos o espirituales profundos, puede organizar algún tipo de ceremonia religiosa en la que participe la comunidad a la que pertenecen, o bien en otro tipo de familias pueden preferir una reunión en el colegio de los chicos. Si lo desean pueden reunirse, después de esta ceremonia o reunión mas abierta, con la familia extensa para comer en un restaurante o en la casa propia. Es importante finalizar el ritual con una reunión en la que participen únicamente los padres y el adolescente.

Hay que prestar especial atención a la preparación, en la que sólo participarían los padres y el hijo adolescente. La ceremonia o celebración con otras personas significativas tendría la función de hacer pública la nueva identidad del joven.
  • El momento de realización del ritual está definido con anterioridad.

Proponemos realizar este ritual entre los trece y los quince años del adolescente, pues es la edad a la que actualmente en nuestra sociedad se experimentan los cambios más evidentes en el joven, tanto físicos como comportamentales o psicológicos. Sin embargo, las diferencias individuales son importantes y la familia podrá decidir si tiene en cuenta la primera menstruación de la chica, la edad a la que comienza a depilarse o afeitarse, la compra del primer sujetador...
  • La comunidad trasmite sabiduría, secretos, valores y nuevas obligaciones al joven.

Ya en otros momentos del ritual se han tenido en cuenta los valores familiares, pero sería interesante incluir algún símbolo explícito en este punto. Una opción podría ser encontrar objetos (regalos) que representen aquellos valores que la familia quiere trasmitir al joven.

Dependiendo de si los padres quieren trasmitir los valores de la generación anterior (familias de origen de padre y madre) y/o los suyos propios como familia, pueden elegir regalar al chico algo que perteneció a la generación anterior, simbolizando la continuidad de los valores familiares, o pueden ponerse de acuerdo para encontrar algo que les defina como grupo, representando así los valores propios sobre los que se asienta la familia. En todo caso, sería importante que ambos padres se sintieran identificados con esos valores.

La importancia de estos regalos reside en su valor simbólico y por tanto, en el mensaje que se pretende trasmitir al joven. Los padres reflexionarán sobre los valores que quieren trasmitir a su hijo y en base a esto, elegirán los regalos más apropiados. Padre y madre pueden elegir regalos distintos, que representen valores distintos (nunca opuestos), siempre y cuando ambos estén de acuerdo. Otro factor relevante, es el momento en el que se entregan los regalos. Lo ideal es que padres e hijo adolescente se encuentren a solas en un lugar tranquilo, donde puedan conversar sin interrupciones.

Los mensajes que los padres trasmitan al joven durante esta reunión están relacionados con los valores de la familia. Así pues, los padres pueden compartir su propia experiencia adolescente, haciendo mención de algunos retos a los que tuvieron que enfrentarse. No emplearán un tono de temor o advertencia, sino un tono de comprensión “ nosotros también pasamos por ello” que anime al joven a descubrir el mundo al que se abre, al tiempo que le asegure un apoyo. El objetivo final sería crear un espacio de dialogo en el que el joven pueda comentar sus inquietudes. Ej: cenar un día a la semana sin televisión.
  • A partir de ese momento el chico adquiere Responsabilidades propias de un adulto.

Con el inicio de la adolescencia, el chico adquiere responsabilidades que hasta el momento no tenía. Padres e hijo tienen que negociar una nueva forma de relacionarse. Puesto que es un momento de cambio, de replantearse las “reglas” que van a definir la relación padres- hijo, sería interesante señalar esta nueva relación mediante un símbolo que acreditase este paso. Por ejemplo, la familia puede elaborar un documento que constatara la superación por parte del chico de la infancia y su incorporación al mundo de los adultos, así como la nueva relación que los padres establecerán con él a partir de ese momento. Las cláusulas del documento serían negociadas por padres e hijo y firmadas de mutuo acuerdo. Para hacer público este acuerdo, los padres podrían entregárselo al chico durante la comida con otros miembros significativos de la familia extensa.

  • En muchas culturas hay una marca indeleble en el joven que le distingue de su grupo anterior.

La marca que pueda hacerse el chico tras el ritual le va a asemejar más a sus iguales y esto le confiere una identidad como parte de su grupo de iguales.

En nuestra sociedad, los jóvenes expresan su forma de ser y vivir mediante el estilo de ropa, el peinado o en algunos casos peercing o tatuajes. Los padres pueden permitir a su hijo tomar alguna decisión en este sentido (por ejemplo, vestirse o peinarse con su propio look). Esta marca será la forma particular del joven de buscar su propia identidad.




Bibliografía


- Boletín Antropológico Nº 49. Mayo-Agosto, 2000, ISSN: 1325-2610. Centro de Investigaciones Etnológicas - Museo Arqueológico - Universidad de Los Andes. Mérida

- Bettelheim, B. (1974) “Los ritos de la pubertad” en Heridas simbólicas. Ed: Barral

- Bronx, E. “La pipa sagrada: los siete ritos de los sioux”.

- Fernández Sañudo, M. “Ritos de paso en la sociedad civil” Asociación Europa Laica.

- Imber-Black, E., Roberts, J. y Whiting, R. (1991) “Rituales terapéuticos y ritos en la familiia” Ed. Gedisa.

- Moreno Rodríguez, R.: “El rito de iniciación en cuatro novelas neorrealistas españolas” Universidad Autónoma de Méjico.

- Ochoa de Alda, I. “Rituales sociales, familiares y terapéuticos” En: Navarro Góngora, J. y Beyebach, M.: Avances en terapia familiar sistémica Ed: Paidós.

- Van Gennep, A. (1986) “Los ritos de paso” Ed. Taurus.

- White, M. y Epston, E. (1993) “Medios narrativos para fines terapéuticos” Ed: Paidós.

- Zoltan, I. “Cuaderno del reportero: El salto ritual del Pacífico” National Geografic noviembre 2002.


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Me sacan de quicio


- En ocasiones, parece que el objetivo de los hijos es sacarnos de quicio (cuando se les pide que vayan rápido se ralentizan, cuando más estresados estamos nos parece que desobedecen más que de costumbre, requieren nuestra atención constantemente y no paran hasta conseguirla…). Y esta situación, a veces, hace que perdamos los nervios. ¿Qué consejos se pueden ofrecer a los padres en esta situación?

En primer lugar, “su objetivo” nunca es sacarnos de quicio, y algo que contribuye a que nos saquen de quicio es pensar que ese es su objetivo, en realidad sus objetivos son siempre lícitos y bienintencionados, necesitan nuestra supervisión y afecto para sobrevivir y por ello buscan la manera de encontrarnos disponibles para ellos.


Es importante saber que todas las madres en algún momento puntual tienen sentimientos negativos de este tipo en relación a sus hijos (me estás sacando de quicio) y detectarlos y entender que nada tienen que ver con ser “buena madre” o “buen padre” nos ayudará a combatirlos con mayor serenidad y eficacia, ya que es frecuente que madres con una alta exigencia hacia sí mismas en esta tarea, nieguen y/o repriman estos sentimientos negativos, dificultando que se afronte la situación y la relación con el hijo/a.
En cuanto a la manera de afrontar dichas situaciones, proponer un cambio de actividad al niño, salir a dar un paseo (con o sin él dependiendo de si existe otro adulto que pueda ocuparse del hijo) etc. Algo que también puede ayudar en un momento así es hacer una pequeña reflexión de por qué precisamente ese día nos reclama más, puede tener que ver con que estamos más preocupados (y por tanto menos disponibles) o porque le pasa algo (está enfremo/a, ha dormido mal,...) con niños pequeños es importante mantener sus rutinas de sueño y alimentación, ya que cualquier cambio en ese sentido suele generarles malestar y que busquen nuestra presencia para resolverlo.




- ¿Es beneficioso procurar ir dando autonomía a los pequeños tanto para que vayan independizándose de nosotros como para tener un poco desahogo?

Cada niño y atendiendo a su edad y desarrollo madurativo requiere unas atenciones u otras, poco a poco el niño irá aprendiendo a jugar de manera autónoma, pero va a necesitar que el adulto guíe los juegos al inicio, para que puedan resultarle útiles en su aprendizaje.

- Si vemos que la rabieta está al caer, ¿es bueno atenderlos cuanto antes o dejar que empiece el número?

Si, claro, las madres, que son expertas en detectar el malestar e irritabilidad de sus hijos, pueden aprovechar este conocimiento para evitar la rabieta involucrando a su hijo en una actividad diferente o bien aportándole la atención y cuidados que va a empezar a reclarmar de una manera más exigente.

- ¿Sería beneficioso procurar buscarse unos minutos al día para una misma?

No sólo beneficioso,... yo diría que es muy importante buscar momentos a lo largo del día en los que poder realizar otras actividades que no tengan que ver con el cuidado hacia el hijo. Durante los 3 primeros años (que son los años que los niños pueden estar con la madre a tiempo completo, aunque esto cada vez es menos habitual ya que la mayoría de las mujeres trabajan) los niños necesitan muchas más horas de sueño que los adultos, por tanto, los momentos en los que el niño duerme, pueden ser empleados para hacer actividades que ayuden a desconectar del cuidado del hijo (leer, pasear,...) también son espacios susceptibles de dedicar a la relación de pareja que en la época de la crianza de los hijos tiene muchas cosas que compartir y muy poco tiempo para ello.
En la actualidad hay pocas madres que se dediquen al cuidado de sus hijos a tiempo completo, habitualmente hay que compaginar, trabajo, hijo, pareja,... y resulta complicado buscar tiempo exclusivo para una misma, pero unos minutos al día aunque sea para tomar un baño tranquilo, no son difíciles de organizar entre ambos progenitores.


- A muchas madres les sobrepasa el cuidado de los hijos con la llegada del segundo (o el tercero, el cuarto…), cuando ven que les faltan manos. ¿Es bueno ser consciente de que todos necesitamos ayuda y no pasa nada por pedirla?

En las familias en las que ambos progenitores conviven, aunque en algunos casos, por motivos laborales, recaiga sobre la madre una mayor dedicación, la responsabilidad de la atención a los hijos, es de ambos y tanto si es uno como si son más, la pareja parental, tendrá que organizarse para que ambos estén implicados en la crianza de los hijos de una u otra manera. Incluso en muchos casos, la ayuda de la familia extensa, sobretodo de los abuelos, se hace sino imprescindible, sí muy importante y puede suponer un desahogo para la pareja que permita desconectar momentáneamente de la tarea de la crianza.


- Cuando se trata de niños muy traviesos, ¿son efectivos (y educativos) los castigos o hay alguna otra forma de hacer que cambie su comportamiento?

El que un niño resulte “travieso” suele tener que ver con que se trate de un niño activo que busca por sí solo la estimulación en los objetos y personas que le rodean; en principio esto que puede ser agotador para los padres, es muy beneficioso para el niño, siempre que esté bien supervisado para evitar accidentes; ya que en realidad, a un niño/a muy tranquilo, habría que estimularlo mucho más, para que alcanzara el mismo nivel de desarrollo.
Es verdad, que en ocasiones, cuando decimos que un niño es travieso, no hablamos tanto de niños activos y despiertos, sino de niños con verdaderos problemas de comportamiento (de hecho esto es lo que suele llegar a nuestra consulta) en dichas situaciones, es necesario realizar una evaluación de la situación que está viviendo el chico y entender qué está ocurriendo para que no consiga adaptarse a las normas y aceptar los límites que sus padres le imponen, en este sentido cada situación concreta es idiosincrática y es necesario verla en profundidad.

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Dormir o no dormir, esa es la cuestión


- ¿Qué clase de trastornos del sueño son las más comunes?

Hay que diferenciar entre Disomnias (cantidad de sueño) y Parasomnias (alteraciones cualitativas)

Disomnias

Insomnio primario: dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador, durante al menos 1 mes
Hipersomnia primaria: presencia de somnolencia excesiva como mínimo durante 1 mes, con episodios prolongados de sueño nocturno o episodios de sueño diurno
Narcolepsia: Ataques de sueño reparador irresistibles que aparecen diariamente durante un mínimo de 3 meses; presencia de cataplejía o alucinaciones hipnopómpicas o hipnagógicas o parálisis del sueño.
Trastorno del sueño relacionado con la respiración:Desestructuración del sueño que provoca somnolencia excesiva o insomnio y que se considera secundaria a una patología respiratoria relacionada con el sueño
Trastorno del ritmo circadiano: (antes trastorno del ritmo sueño-vigilia)desestructurado que obedece a una mala sincronización entre el sistema circadiano endógeno de sueño-vigilia del individuo, por una parte, y las exigencias exógenas de espaciamiento y duración del sueño, por otra. Tipos: Sueño retrasado, Jet Lag, Turnos de trabajo, no especificado.
Disomnia no especificada

Parasomnias

Pesadillas: (antes trastorno por sueños angustiosos) Despertares repetidos durante el período de sueño mayor o en las siestas diurnas, provocados por sueños extremadamente terroríficos y prolongados que dejan recuerdos vividos, y cuyo contenido suele centrarse en amenazas para la propia supervivencia, seguridad o autoestima. Los despertares suelen ocurrir durante la segunda mitad del período de sueño.
Terrores nocturnos: Episodios recurrentes de despertares bruscos, que se producen generalmente durante el primer tercio del episodio de sueño mayor y que se inician con un grito de angustia.
Sonambulismo: Episodios repetidos que implican el acto de levantarse de la cama y andar por las habitaciones en pleno sueño, que tienen un lugar generalmente durante el primer tercio del período de sueño mayor.
Parasomnia no especificada

- ¿Influye la edad de la persona?

Sí, las parasomnias son más frecuentes en la infancia, en la edad adulta, son más frecuentes las disomnias, Sin embargo, Hay que decir que las personas tienden a dormir menos a medida que envejecen y también se producen cambios en las fases del sueño. El sueño de la fase 4 disminuye y con el tiempo desaparece, haciendo que la persona se despierte con más frecuencia durante las demás fases. Estos cambios en el patrón del sueño hacen que la gente mayor piense que no está durmiendo lo suficiente. Sin embargo, no existen pruebas de que las personas sanas de edad avanzada necesiten dormir tanto como los jóvenes ni que requieran medicamentos para dormir con el fin de evitar estos cambios normales asociados con la edad.

- ¿Por qué se pueden llegar a producir? ¿Factores neurológicos o psicológicos?

Existen trastornos del sueño secundarios (a otros trastornos mentales y a consumo de sustancias) esto es lo más frecuente...
Los trastornos del sueño primarios tienen en su origen factores psicológicos y neurológicos.

- El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente en la población, ¿Cuáles son las causas que lo desencadenan?

· Las enfermedades físicas
· La depresión
· La ansiedad o estrés
· Un ambiente para dormir inapropiado, con excesivo ruido o luz
· La cafeína
· El consumo de alcohol y de otras drogas
· El uso de ciertos medicamentos
· El hábito de fumar en exceso
· La incomodidad física
· Las siestas durante el día
· Hábitos de sueño contraproducentes como:
o acostarse temprano
o pasar mucho tiempo en la cama despierto
o temperatura y luz inapropiadas para conciliar el sueño.



- ¿Cuáles son los trastornos típicos del sueño en la infancia?

Pesadillas, terrores nocturnos e incluso episodios de sonambulismo, muy frecuentemente se resuelven con la edad y responden a periodos que para el niño están siendo difíciles o estresantes; cambios de colegio, inicio de guardería, etc. En ocasiones, estas parasomnias no se resuelven con la edad y siguen ocurriendo en la edad adulta sobretodo en épocas de estrés.
Para crear un buen hábito de sueño es importante que nuestros hijos aprendan a dormir igual que aprenden otros hábitos como comer por ej. Cuidar el ambiente, la habitación, que duerma siempre en su cama o cuna, trasmitirle seguridad a la hora de quedarse sólo en su cuarto.


- ¿En que consiste la apnea del sueño? ¿Afecta más a los hombres o a las mujeres?

Episodios de suspensión de la respiración que llevan asociados una desestructuración del sueño que provoca somnolencia excesiva o insomnio y que se considera secundaria a una patología respiratoria relacionada con el sueño. Muy relacionado con el hábito de fumar y la obesidad (por eso antes más frec en hombres).
Hay personas que dejan de respirar 20 veces, por hora de sueño, hay quienes dejan de hacerlo 10 veces, eso se considera un problema leve, 20 en promedio es moderado y más de 30 es severo, pues se presentan casos en donde el paciente deja de respirar 100 veces en una hora.
· Ronquido fuerte
· Períodos sin respiración (apnea)
· Cansancio al despertar por la mañana
· Somnolencia anormal durante el día, incluyendo quedarse dormido a horas no adecuadas
· Dolores de cabeza matutinos
· Aumento de peso reciente
· Limitación en la capacidad de atención
· Pérdida de la memoria
· Deterioro de la capacidad de discernimiento
· Cambios en la personalidad
· Letargo

- Muchos hemos oído historias de personas que padecían catalepsia y fueron diagnosticadas como clínicamente muertas ¿Puede llegar a ocurrir? ¿por qué se produce? ¿es lo mismo que la narcolepsia?

No tiene nada que ver. La catalepsia o Flexibilidad cérea: mantenimiento rígido de una posición corporal durante un período prolongado de tiempo (asociado a depresiones profundas u otros trastornos mentales) en cambio en la Narcolepsia que es un trastorno del sueño que cursa con ataques de sueño reparador irresistibles que aparecen diariamente; puede aparecer cataplejía que es una pérdida de tono muscular bilateral súbita que provoca el colapso del individuo (asociada a emociones fuertes de risa, ira, miedo, sorpresa,...)

- ¿Pueden desembocar esto en alguna enfermedad psicológica grave como la esquizofrenia o la neurosis?

No, para nada. En ocasiones puede ocurrir que estas patologías, sobretodo las de tipo neurótico (ansiedad y depresión) muestren como síntoma asociado a la patología neurótica el trastorno de sueño. En las psicosis o esquizofrenias también puede ocurrir que exista un deterioro en la cantidad o calidad del sueño, pero no al contrario.


- ¿Qué consecuencias sociales acarrean los trastornos del sueño?

La consecuencia directa de casi todos los trastornos del sueño es que la persona está cansada y aletargada durante el periodo de vigilia, lo que conlleva un deterioro de su rendimiento laboral y académico y también de sus relaciones sociales. En los casos en los que no existe esta falta de sueño durante la vigilia (retraso en el ciclo sueño-vigilia por ej) hay una falta de coordinación con el resto de la sociedad que también deteriora las relaciones sociales y la actividad diaria (hay personas que concilian el sueño a las 4 am y duermen hasta medio día) además, hay trastornos que perjudican el sueño de los que duermen al lado por ej. La apnea del sueño, por sus ronquidos y despertares constantes o el sonambulismo porque se levantan de la cama y en ocasiones se producen somniloquios que despiertan también al resto de la familia.

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Mi madre, la mejor del mundo. "Mujer Hoy"


Él es su ojito derecho; ella, la mujer perfecta. En las relaciones madre-hijo habrá momentos muy divertidos, etapas un poco más tensas, períodos de conexión absoluta y también años de desconcierto. Pero, aunque su relación pasa por muchas etapas, son uña y carne. Amor de madre y devoción de hijo: un binomio inquebrantable.

Por ellos se aprenden los nombres de la pandilla de Bob Esponja, las marcas de las zapatillas de moda, qué es un fuera de juego o cómo funciona la consola. Y también por ellos sufren noches en vela, se enfrentan a la extraterrestre adolescencia o hacen esfuerzos titánicos por comprender sus gustos. A pesar de eso, parece que estas mujeres tienen mucho que celebrar el domingo, Día de la Madre. Las encuestas afirman que, para el 94% de las españolas, ver crecer a los hijos es uno de los mayores placeres de la vida.

Un misterio, el de adorarlos a pesar de todo, que los psicólogos explican por el vínculo que se crea entre madres e hijos. Incluso dicen que ese lazo es más intenso que el que las mujeres desarrollan con sus hijas. ¿La razón? La psicóloga y psicoterapeuta familiar de CBP Psicólogos, Blanca Armijo, la encuentra en la diferencia de género. “Igual que las niñas tienden a compararse y también a competir con sus madres, los niños se comparan y compiten con sus padres. En esa relación puede haber identificación, pero también son rivales. Sin embargo, los hijos no rivalizan con sus madres, de ahí que pueda haber más conexión. Aunque cada caso es un mundo”, explica.

Sea o no más fuerte esa unión, lo que nadie niega es que la convivencia entre madres e hijos es una especie de montaña rusa que evoluciona con los años, pasando por distintas etapas. La primera es la de la dependencia absoluta, que se da en los primeros años del niño, cuando para él su madre es la mejor de todo el planeta. Después llega la de “ni contigo ni sin ti”, muy propia de la adolescencia. “En esos años, los hijos procuran introducir cierta distancia”, explica la psicóloga. “Es una época muy paradójica, porque el adolescente empieza a cuestionarse las normas familiares y, al mismo tiempo, necesita ese control materno. Busca una distancia afectiva que se contradice con la necesidad que sigue teniendo de la madre”.

Por último, llega la fase de las recompensas, aquélla en la que los hijos entran en la madurez y reconocen los esfuerzos de sus madres. “Suele ser un período de acercamiento muy grande, de comprensión. Incluso pueden recuperarse cuestiones de la relación que se habían dejado atrás, como pedir consejo”, afirma Armijo. Por eso, en las relaciones madre-hijo habrá momentos muy divertidos, etapas un poco más tensas, períodos de conexión absoluta y también años de desconcierto. Pero en todos los casos, ellos y ellas dicen adorarse a su manera. Amor de madre y devoción de hijo: un binomio inquebrantable.

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